viernes, 27 de enero de 2017

Reseña: La piel dorada de Carla Montero

Título: La piel dorada       
Autor: Carla Montero       
Editorial: Plaza y Janés       
Fecha: Abril 2014        
Páginas: 400      

















SINOPSIS:

Si alguien me preguntase quién es Inés, no dudaría en la respuesta. Ella es el arte. Arte en cada uno de sus movimientos, en cada uno de sus gestos, en cada instante de su existencia. El arte que estremece y sublima el espíritu, que agita las emociones. La obra de arte más hermosa. Inés.

En 1904 tienen lugar en Viena una serie de asesinatos que conmocionan a la inestable sociedad del imperio. Todas las víctimas son modelos de artistas, mujeres jóvenes y hermosas, de dudosa reputación, que pertenecen a La maison des manequins, una organización creada por la amante y musa de uno de los pintores más afamados de la ciudad: la bella y enigmática Inés. De la noche a la mañana, Inés se convertirá en la principal sospechosa de los asesinatos. Pero no es la única. El detective Karl Sehlackman se adentrará en la vida de lujo y arte de la Viena de Fin-de- Siècle y en los bajos fondos de un imperio decadente con la intención de desentrañar el caso más difícil de su carrera policial, ya que los principales sospechosos son su gran amigo de la infancia, el príncipe Hugo von Ebenthal, y la mujer de la que se ha enamorado irremediablemente...Una trepidante y arrebatadora historia que tiene como protagonista a una misteriosa joven que nos descubre, con su carácter adelantado a su tiempo, el fascinante mundo de las modelos de arte de principios del siglo XX. Pero, sobre todo, una mujer que con su cuerpo y su rostro inspiró a quienes la conocieron. Una mujer de la que todos los hombres anhelaron conquistar la piel pero sólo uno llegó a desnudar el alma.


OPINIÓN PERSONAL:

Cuando comencé a leer esta novela de Carla Montero me había puesto a mí misma las expectativas por las nubes gracias a La tabla esmeralda, el listón estaba altísimo. La piel dorada me ha gustado bastante, aun así, La tabla esmeralda me enamoró, me ha dado mucha rabia que no me gustase tanto como el anterior.

La novela, según la propia autora, está inspirada en la mujer que posa en el cuadro La acróbata en la bola de Pablo Picasso. Al parecer, Carla Montero en su visita al Museo del Prado no pudo dejar de preguntarse quién sería esa mujer y qué razones la impulsaron a posar desnuda pese a la moralidad de la época en la que se encontraba.

De éste modo, la autora nos presenta la difícil situación en la que se encontraban las modelos de arte al principio del siglo XX, a las que la sociedad tachaba de meras prostitutas por mostrarse desnudas para su inmortalización en un lienzo donde todos podrían contemplarlas.

La acción de desarrolla en Viena, en el año 1904 en la decadencia del Imperio Austrohúngaro. Carla Montero nos muestra las dos caras de la Viena Imperial, por un lado, el glamour de la aristocracia y los artistas famosos y por otro lado, el pueblo, pobre y mayoritariamente inmigrante que subsistía con sueldos miserables.

Una guapísima modelo con enigmático pasado llamada Inés llega a Viena desde París junto a un conocido pintor, Aldous Lupo, con el que vive y al que inspira. Además de belleza Inés posee un gran talento e inteligencia, lo que la abre las puertas de la alta sociedad. Su máxima pretensión será reivindicar el papel de las modelos y para ello ha creado una casa para que éstas puedan vivir tranquilamente donde nadie las juzgue y apoyándose entre ellas (algo así como el precedente a una agencia de modelos), dicha casa se llama La Maison des manequins. Allí aconseja a las modelos y las protege sirviendo de intermediaria entre éstas y los artistas.

Bajo ese telón de fondo ocurren una serie de violentos y brutales asesinatos. Todas las víctimas son modelos de arte, jóvenes y hermosas pertenecientes a  La maison des manequins. El detective Karl Shlackman, inspector de la brigada criminal de la Policía Real e Imperial de Viena, será el encargado de la investigación de estos crímenes.

Curiosamente, la forma de los asesinatos recuerda a la policía a otro crimen perpetrado años atrás, el de la mujer del príncipe Hugo von Ebenthal, del que era principal sospechoso el propio príncipe, aunque fue absuelto por falta de pruebas. Hugo, lleva una vida libertina poco común en su condición social, y se le ha visto en compañía de todas las victimas de asesinato, por lo que, en esta ocasión, vuelve a ser el principal sospechoso. Pero su amigo, el detective Karl Shlackman está convencido de su inocencia y no parará hasta encontrar al verdadero culpable.

Y ya no quiero desvelar más de la trama.

La narración se produce a dos tiempos, es un poco confuso al principio porque no ha pasado mucho tiempo entre uno y otro y al comienzo de cada capítulo pone la fecha para que el lector se oriente, pero básicamente el primer tiempo es cuando se producen los hechos y el segundo es la investigación policial.

Obviamente nos encontramos ante un libro de misterio y suspense, pero también encontraremos romanticismo y pasión. Además, la ambientación histórica tan bien hecha le confiere el poder de trasladar al lector a la Viena del siglo XX. La historia está narrada con ritmo, pero tiene tantos elementos que es difícil crear un ritmo de thriller, pues las referencias históricas, artísticas y románticas la complementan  otorgando a la obra un mayor interés.

Respecto a la intensidad y ritmo, la novela va de menos a más, al final la intriga es tal que no pude despegarme del libro hasta que lo terminé. Y he de decir que no es nada predecible (que tiene mucho mérito), la autora ha sabido mantener el misterio hasta el final, a medida que avanzaba en mi lectura iba sospechando de uno u otro, prácticamente de todos menos del que al final resultó ser el asesino, me ha encantado llevarme la sorpresa al final.


Mi conclusión final es que este es un libro de calidad y contenido, si bien la trama no me atrapó tanto como La tabla esmeralda, me ha gustado mucho, una lectura muy recomendable.

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