Título: Un lugar a donde ir
Autor: María Oruña
Editorial: Destino
Fecha: Febrero 2017
Páginas: 520
Han transcurrido varios meses desde que Suances, un pequeño pueblo de la costa cántabra, fuese testigo de diversos asesinatos que sacudieron a sus habitantes. Sin embargo, cuando ya todo parecía haber vuelto a la normalidad, aparece el cadáver de una joven en La Mota de Trespalacios, que es el lugar donde se encuentran las ruinas de una inusual construcción medieval. Lo más sorprendente del asunto no es que la joven vaya ataviada como una exquisita princesa del medievo, sino el objeto que porta entre sus manos y el extraordinario resultado forense de su autopsia.
Cuando hasta los más escépticos empiezan a plantearse un imposible viaje en el tiempo, comienzan a sucederse más asesinatos en la zona, que parecen estar indisolublemente unidos a la muerte de la misteriosa dama medieval.
Mientras Valentina Redondo y su equipo investigan los hechos a contrarreloj, Oliver Gordon, ayudado por su viejo amigo de la infancia, el músico Michael Blake, buscará sin descanso el paradero de su hermano Guillermo, desaparecido desde hace ya dos años, descubrirá que la verdad se dibuja con contornos punzantes e inesperados.
OPINION PERSONAL:
La semana pasada me regalaron la nueva novela de María Oruña, “Un lugar a
donde ir”, la verdad es que no me he leído la primera novela (estaba viviendo
en el extranjero cuando salió y ni la conocía hasta ahora), pero como he visto
muy buenas críticas y que el libro está por todas partes, deje a un lado mi
lista de lectura programada y me puse manos a la obra con este libro.
La trama transcurre unos meses después de “Puerto escondido”, pero no es
necesario haber leído la primera novela para leer esta, a mí no me ha faltado
información se trata de dos casos distintos y autoconclusivos que investigan
Valentina Redondo y su equipo. Si acaso, lo único que tengo es curiosidad sobre
cómo comenzó la relación entre Valentina y Oliver, ya que, aunque los crímenes se
resuelvan, la vida personal de los personajes sigue evolucionando, sin duda me
tendré que leer el primero en cuanto pueda.
Como decía la trama comienza poco tiempo después de los asesinatos de
Suances, Valentina y Oliver están adaptándose el uno al otro poco a poco en su
relación, cuando aparece el cadáver de una mujer vestida de la época medieval
en las ruinas de la Mota de Trespalacios. Sin marcas ni ningún indicio de cómo
fue asesinada la chica parece haber llegado a través de un viaje en el tiempo
desde la Edad Media.
Con la aparición ese mismo día de un segundo cadáver se despliega una
investigación de la Guardia Civil a contra reloj, donde el equipo de la
teniente Redondo: el sargento Riveiro, el subteniente Sabadelle, la forense
Clara Múgica, etc intentarán encontrar al asesino antes de que se produzca un
tercer crimen.
El libro me ha gustado en general, aunque tengo que decir que me ha
resultado muy largo para lo que tenía que contar. Está escrito en tercera
persona y a dos tiempos, el presente es la investigación de la Guardia Civil, y
uno en el pasado, una especie de flashbacks sobre la víctima y lo que le llevo
a la muerte, además también encontramos en menor medida entre capítulo y
capítulo unas reflexiones escritas en primera persona por un personaje
misterioso.
El ritmo es muy lento para su género, a decir verdad, todo me ha parecido
lento. Los diálogos son algo pesados se hace eterno hasta que dan la información,
intercalando recuerdos o anécdotas personales irrelevantes en forma de narración
entre medias, se supone que el diálogo agiliza la acción. En ocasiones en los
interrogatorios de la teniente Redondo se pretende intrigar al lector de lo que
se va a descubrir cuando ya se ha desvelado con anterioridad en los capítulos de
la línea temporal del pasado, lo que resulta repetitivo, e incluso pesado leer
todo el interrogatorio y como la teniente se va ganando la confianza del
interrogado para que le cuenten algo que nosotros ya sabemos.
Los personajes están creados con mucho cuidado y detalle, tanto los principales
como los secundarios. La autora nos los ofrece como personas reales, con sus
defectos y sus virtudes, para que el lector pueda empatizar con ellos. Me ha
gustado especialmente el personaje de Oliver, que, si bien no tiene mucho
protagonismo en esta obra, es una de las razones por las que quiero leer “Puerto
escondido”.
De los tres personajes principales que encontramos solo voy a hablar de
uno: la teniente Valentina Redondo, los otros dos no los quiero ni mencionar
pues no quiero desvelar nada y estos personajes que comienzan como secundarios
no alcanzan un mayor protagonismo en su papel hasta bien avanzada la trama.
Valentina es una mujer con un duro pasado, lo que vemos reflejado en su
Trastorno Obsesivo Compulsivo con el orden y la limpieza. Además, la teniente
nos muestra una fachada fuerte, muy estricta y profesional, pero esto es solo
una apariencia, en realidad es una mujer insegura con miedo al rechazo, a lo
largo de la novela veremos cómo poco a poco va levantando sus barreras,
especialmente en su relación con Oliver.
Por otro lado tenemos a su equipo, hay una cosa que me ha llamado
especialmente la atención, y es que no entiendo: el constante afán de todos los
agentes en contentar a la teniente y ganarse su aprobación, se supone por lo
que dicen que es una mujer difícil de contentar, yo supongo que aquí me pierdo
algo por no haber leído el primer libro, porque no veo más que felicitaciones
de su parte a todo su equipo en cada tarea que estos hacen.
El punto fuerte y protagonista de la novela es sin duda su ambientación, y
he de decir que da gusto leer libros tan cuidados y trabajados en este aspecto.
Se nota que la autora conoce el paisaje cántabro en profundidad, pero aquí tengo
que mencionar especialmente los flashbacks a través de los cuales abandonamos momentáneamente
Cantabria para viajar por Europa y Latinoamérica (hubo un momento en que pare
mi lectura y me encontré a mí misma buscando fotos de la Cueva de las
Golondrinas).
También la labor de documentación de temas tan complejo como son espeleología
y arqueología, el tema de las cuevas y la perforación del centro de la tierra
da un toque de originalidad a una novela policial. Aunque si no conocemos el
tema en profundidad la abundancia de datos que nos ofrece este libro puede
resultar algo abrumadora, sobre todo en las conversaciones que se producen
entre los personajes de la novela, que resultan poco naturales, forzadas a dar
datos.
Y por último esa última página, que me despertó tantas dudas, toda una
sorpresa.
Para resumir "Un lugar a donde ir" es una novela entretenida, una novela policial
con un ritmo suave, en la que lo importante no es el suspense o la intriga sino
la investigación en sí y las relaciones personales de los personajes.

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