Título: La hija del optimista
Autor: Eudora Welty
Editorial: Impedimenta
Fecha: 2009
Páginas: 232
Páginas: 232
Galardonada con el prestigioso Premio Pulitzer, La hija del optimista es, sin duda, la obra maestra
de Eudora Welty. En
la tradición de la más brillante novela sureña, narra la
historia de Laurel McKelva, una mujer de mediana edad que viaja a Nueva Orleans
para hacerse cargo de su padre, un juez retirado que ha de someterse a una
operación quirúrgica. El juez no logra recuperarse, y muere lentamente. Será
entonces cuando Laurel emprenda un largo viaje de regreso a su hogar familiar
en Mount Salus, Mississippi, llevando consigo el cuerpo de su padre, y siempre
vigilada por la segunda esposa de éste, Fay, una mujer orgullosa y más joven
que Laurel. En la enorme casa, rodeada de sus antiguos conocidos y de las
paredes que la vieron crecer, Laurel ha de enfrentarse a los fantasmas de su
juventud y a las deudas del pasado.
OPINIÓN PERSONAL:
¡Hola a todos! Hoy quiero
hablaros de “La hija del optimista”, de Eudora Welty. Fue un libro que, en
cuanto lo vi, me atrajo mucho, la Editorial Impedimenta destaca por estas
portadas tan bonitas, por lo que es difícil resistirse a alguno de sus libros. Y
lo cierto es que ha sido una lectura interesante, aunque creo que no la he disfrutado
como debería, quizá en otro periodo de mi vida me hubiese gustado más.
“La hija del optimista” nos narra
la historia de Laurel, una viuda de Boston que regresa a Nueva Orleans por la operación
de ojo de su padre, al no recuperarse de la misma el padre muere, por lo que
tendrá que quedarse unos días más por los preparativos del funeral. Laurel no
estará sola en este proceso, pues la acompaña Fay, la segunda esposa de su
padre que es más joven que ella, y con una personalidad radicalmente opuesta. Allí,
en la casa de su infancia, entre los chismes de sus vecinos, Laurel se
encontrará con su pasado.
Welty nos ofrece una historia tan
intensa como íntima, ambientada en el sur norteamericano, con las costumbres y
personajes propios del lugar.
Este libro nos ofrece una reflexión
sobre la muerte, en este caso es la muerte del padre, pero Lauren piensa también
en otras personas como su madre y su marido. Nos ofrece una visión de
como afecta a una persona la muerte de un ser querido.
También el libro habla mucho del
recuerdo, cómo nuestras mentes seleccionan lo que quieren recordar, y de que
forma. No importa tanto qué fue lo que pasó, sino cómo lo recordamos.
El ritmo del libro es muy
pausado, está escrito con mucha sencillez, pero a la vez con mucha profundidad.
Es uno de esos libros para pensar, que te hacen plantearte cosas, más que para
entretener, se saborea lentamente.
Lo que más me ha gustado es la disyuntiva
entre los personajes principales Laurel y Fay, la primera es la hija devota que
cuida responsablemente a su padre, y la segunda es la mujer florero egoísta.
Pero, ¿es realmente así? Pues a medida que va avanzando la novela nos vamos
dando cuenta de que las cosas no son ni blancas ni negras.
Los personajes secundarios
también me han gustado mucho, son bastante y cada uno bien identificado, con
personalidad propia, lo que es digno de admirar.
Si antes he dicho que no he
podido disfrutar plenamente de esta lectura es porque no he podido empatizar
con las situaciones ni los personajes, es un tipo de lectura muy pausada y
reflexiva y eso, en este periodo de mi vida, es algo que no va conmigo. Lo cierto
es que en ocasiones me ha resultado algo aburrida, y echaba de menos algo de acción.
Por lo que no puedo recomendar
esta lectura a todos. Creo que los que más disfrutarán de esta novela son las personas que se
hayan enfrentado a situaciones que marcan una etapa vital, y sepan apreciar la importancia y la belleza de los recuerdos. También la recomiendo a los que os gusten estas lecturas más pausadas y melancólicas, o a los que os interese la autora o la literatura sureña estadounidense.

Aunque no me convence del todo las publicaciones de esta editorial siempre me tientan mucho, ya veré que hago.
ResponderEliminarBesos
¡Hola guapa!
ResponderEliminarDe momento, no me planteo este libro. Como tú dices, es una lectura demasiado pausada para disfrutarla.
Un besote