Reseña: Japón inexplorado de Isabella Bird

Título: Japón inexplorado
Autor: Isabella Bird
Editorial: La línea del horizonte
Fecha: 2018
Páginas: 360

Por primera vez en castellano el relato de un viaje asombroso realizado en solitario por una mujer que hizo época al retratar los misterios del inexplorado Japón del siglo XIX. Aislado, cerrado a los extranjeros, muy pocos occidentales se adentraban en el interior del país, e islas como la actual Hokkaidō, habitada por los ainus, guardaban secretos sin desvelar. Auténtica pionera, mujer valiente, de sólidas convicciones, y más que probada curiosidad, Bird atraviesa la espina dorsal del norte de Japón desvelando la ignota vida rural del interior y visitando remotas tribus aborígenes como los antiquísimos ainus, de cuya cultura poco o nada se tenía noticia en Europa. No será un viaje fácil, ni cómodo. A pie, a caballo, en barco, sampán o kuruma, allá donde va despierta curiosidad y su presencia convoca muchedumbres asombradas. Valiente y nada convencional, la vemos disfrutar a pesar de la comida, las pulgas, la dificultad de los caminos, o la ausencia de intimidad en las chadoyas, mientras que su afilada mirada nos desvela un Japón rebosante de prodigioso encanto.


OPINIÓN PERSONAL:

“El cono nevado del monte Fuji enrojecido por la alborada se eleva por encima de los bosques violáceos de la bahía de Mississippi mientras nuestra embarcación sale del puerto de Yokohama el día 19. Tres días después vislumbré lo último de Japón: un litoral accidentado al que embestían las olas de un mar agitado por el viento”.

Ya os hablé en la reseña de Diarios de una nómada apasionada lo enamoradísima que estoy de esta editorial que he descubierto hace poco, La línea del horizonte,  pues a raíz de esa publicación, tuve la gran suerte de que se pusieran en contacto conmigo para hacer alguna colaboración, y aquí está la primera: Japón inexplorado. Muchas gracias a La línea del horizonte por el ejemplar, me ha encantado.

Isabella Bird, fue una escritora, naturalista y exploradora de la Inglaterra Victoriana. Educada en una familia de clase media, a muy temprana edad empezó a interesarse por la geografía y la historia natural. Utilizando como escusa su salud enfermiza para viajar recorrió Australia y los Estados Unidos, y, después de estas crónicas de su viaje a Japón, China, Corea, Vietnam, Singapur y Malasia en solitario. Más adelante estudiará medicina y decidirá poner en práctica sus conocimientos como misionera en India. Toda una mujer avanzada a su tiempo.

La estructura narrativa de esta obra se construye a través de cartas que la autora escribe principalmente a su hermana, pero también a otras amistades. No sé si estas cartas han sido adaptadas para la novela, el caso es que yo diría que más bien tiene un formato de cuaderno de viajes. La autora describe con todo lujo de detalles su aventura por estas zonas rurales de Japón que aún no habían sido documentadas por ningún viajero occidental.

Aunque tanto en el prólogo como en otras críticas que he leído se hable sobre la actitud de la autora de superioridad étnica o racista, siendo sincera, me ha parecido bastante respetuosa para la mentalidad de la época de mediados del siglo XIX. Es cierto que se refiere a los japoneses en ocasiones como un pueblo feo o de físico miserable, pero también siente respeto por la cultura tan distinta a la suya, preocupándose por las gentes especialmente por los enfermos, interesándose por su forma de vida, acatando las normas de conducta cuando la invitan a eventos como bodas o funerales, interesándose en aprender el idioma, etc.

Y es que si ya el viajero de hoy en día experimenta un fuerte choque cultural al viajar a Japón aun con la mentalidad más abierta de nuestros días, habrá que ponerse en el pellejo de esta mujer de clase privilegiada de la Inglaterra victoriana.

Su obra destaca por el gran interés de la autora por describir meticulosamente todas las experiencias vividas. Isabella Bird era una fantástica cronista. Como bien dice ella misma, con su obra solo pretende dejar constancia de la realidad de su viaje, no adorna ni exagera, solo pretende contribuir al conocimiento sobre la cultura de estos territorios donde están arraigadas las costumbres más tradicionales.

Algunas de las ilustraciones que aparecen en el libro:
camarera de una casa de té, dos ainus y vestimenta de verano e invierno.

Así nos habla sobre lo bueno y lo malo de su viaje: las culturas japonesa y ainu, la vestimenta, los modos de transporte, las viviendas, la comida, las armas, las ceremonias, la religión, la relación con los niños y entre los cónyuges, etc; pero, también nos habla de la pobreza, las enfermedades, el hambre, los mosquitos, la suciedad, la falta de decoro, etc.

En definitiva, Japón inexplorado es un retrato fiel de un viaje por Japón desde una perspectiva europea. Un libro muy interesante, que he disfrutado enormemente, y altamente recomendado.




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